domingo, abril 01, 2007

POETA HAMBRIENTO

Pasan los días tras otros días, aplastándolos,
Se van fundiendo los sentimientos fríos,
Que en algún instante ardían como cerros
Desgajándose por el dolor de saber que no aceptas
Mis brazos para llorar.

El final esta a un paso
Soy un cobarde, ya no quiero seguir
Sin que me reconozcas
Solo aspiro a ocupar un rincón
Sucio y olvidado en tu camino

Hasta hoy todo es trivial;
Las mañanas tan de prisa,
El alargamiento deseoso de los minutos,
Que te descubren, te extrañan, perdido en el tiempo,
Negando la muerte

Sueño con comer tus parpados
Eliminar la resaca de los momentos amargos,
Purificarlos, tocarlos, dejarlos limpios,
Tersos; llenos de un color feliz,
Que desciende desde el techo
Y viaja por las paredes inundadas de tus ojos;
Cárceles placenteras que cierran sus puertas
Y no dejan conocerte

Esas noches donde tu cuerpo
Se adhiere a mis pensamientos
Y las pesadillas dependen de estar contigo o lejos de ti,
Donde la inconciencia
Llena mi actitud hedonista
Y regresar a la realidad es no tenerte

Entender que todo se acaba,
Esperar tu comienzo, despedir el sol,
Verlo sumergirse en lo salado inmenso del mar,
Que se lleva lo bueno y regresa cosas nuevas.
Todo vuelve a la normalidad
Y sigue entre los espacios de mi deforme letra,
De mi deforme manera de pensar,
De necesitarte, de la forma tan irracional de amar,
De tener el sabor desconocido de tu boca roja; ardiente,
Como una manzana madura, dulce y jugosa,
Lastimada por los años,
Como las rocas golpeadas por la corrosión de las derrotas,
Los triunfos; así te busco todas las noches

A veces en la inmensidad del mar abierto,
Solitario, flotando en medio de mil ideas,
Fugazmente disuelto en los espacios recónditos
De un cuarto oscuro donde apenas una luz psicodélica
Se cuela y llena todo de tu imagen

En los desiertos donde el viento aviva la tierra áspera
Llena de espíritus, que combina los rastros de un corazón
Que busca un oasis en quien creer,
Unas huellas disipadas en la tormenta, para esa sed de años.

Un ayuno eterno de princesas
Que existe bajo ese disfraz de mujer feliz,
Rebelde, obediente, sincera, de besos largos y calidos,
Como las venas del sol que se llenan de sangre.
Gritar sin miedo un te amo
Y volar de la mano confesándole al mundo el asco que me da
Y que solo tú fomentas mis ganas de seguir y de sentir,

En un jardín sin límites de sentimientos sembrados,
Queriendo lluvia y almas gemelas para crecer, tener frutos
Tú eres esa semilla ya lista, que busco,
Que necesito encontrar y mirarte
Y que me mires; tener tu cuerpo,
Esa carne que no es lo máximo
Pero es el espacio que contiene tu alma. Lo anhelo

Tu cintura detenida por mis manos,
Separados por segundos que no corren
Y aire que no junta, ni mueve para tocarte.
Confundido por precios bajos,
Ofertas baratas, he dejado llevarme por esa avalancha
De formas predeterminadas que me dice como salvarme,
Por donde ir, se borra el cielo azul y contrasta con lo oscuro de la vida,
Esa imagen dibujada en tu mirada,
Se me olvido lo especial que eres,
Mis ganas no de bajarte las estrellas,
Sino de correr libres iluminando la noche juntos
Y sentarnos para toda la vida a platicar y ser uno mismo
Fundirnos en ellas, y que no se acabe nunca,
Ser libres, sentirnos cuervos y dejar las fronteras atrás
No tener necesidad solo tú y yo,
Volar por el mundo
No puedo dejar de insistir en lo magnifico
Que me resultan tus ojos.